domingo, 3 de marzo de 2013

Lucero

El único sonido atinado es el grito de un cráneo de dientes rechinantes.

Sólo la exasperación, fruto del miedo jadeante.

Un ceño fruncido al morder el polvo de la resignación.

Entre estas últimas sensateces vuelan los destellos de la locura, brillando siniestros en el apuro irreflexivo de la bestia.

Pura carne como escape a la aplastante derrote del dolor del retorcido mundo. Metamorfosis de larva embriónica a sepulcro macabro.

Ya no hay frenos en los que fijarse ni ojos que puedan mirar adelante o detrás.

En el fulgor del estómago reside la crisálida negra de inalcanzables pulsiones. Muerde las sombras, las corrompe, las vuelve esclavas de la luz en un enfermo juego social.

Los huesos transpiran en un crecimiento agitado, provocando un dolor infernal, digno del llanto culposo de una niña. Virginidad masacrada, inefable deseo enorme.

Tonterías de frase hábil; vergüenza del salón rodeado de cabellos burlones dentro de una risible lógica.

Cansancio de inmóvil hartazgo; soy un lobo, o la tierra. Soy el espacio entre el día y la noche.

Por más que una regla separe los momentos, el dulce escape es el mejor sabor. Superior a luciérnagas oficinistas, desciende a las profundidades de la intimidad vedada por una inmensa mímesis que alimenta la expectativa de la delicia.

Dolor en la habitación sin respiraderos, sangre honrosamente defenestrada en el piso. Los conjuros indeterminan cualquier imagen posible.

No quiero ser uno ni dos, sólo infinito, por más que ocurra en el sufrimiento.

Estrellas errantes atraen como sirenas que embellecen el oído del perdido. Luego, instantáneamente caen como meteoritos perforadores que traen los soles a la madera que piso, quemando mi piel anhelante que se aferra desesperadamente a los hermosos ojos azules del lobo,
al grito del león,
al canto de sirenas estrellas,
al oscuro secreto tesoro que se derrumba y me arrastra consigo
lamento insoportable.

El efecto se detiene, la ilusión va desenmascarándose y queda un frío reposo en el lecho sempiterno.

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