viernes, 1 de octubre de 2010

La nada

Yacía pálida como la luna y fría de soledad, enmarcando recuerdos distantes llenos de besos de dolor. Cavilaciones de humo blanco que nacen y mueren en su soledad. Gritos ahogados que no se oyen en el espacio, no hay sonido, no hay sentimiento. Se adivinan mil músicas en las aguas negras donde duermen las estrellas. Oscuridad de infinita sabiduría, ¿A quién esperas para resplandecer? Ilumina a la luz con tu ausencia de brillo.
Solía ser joven, real, con un perro y un amor. Miraba por la ventana hacia arriba y sólo decorabas mi techo, el de todos, pero nada más que eso. Nuestro cielo inmortal, fábrica de eternidad divina, inspiración de poetas y corazones rotos. Ahora estoy aquí y lloro, mis ojos desdibujan los cuerpos celestes, quieren cerrarse pero ésta es mi condena, la del vagabundo espacial que merodea por este vacío donde el tiempo no existe ni en la mente. No le temo a la muerte, la anhelo y se me escapa, acaso nunca llegue a alcanzarla.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Amor de invisibles

Creo que nunca te oí decirme te quiero. No clara, ni realmente. Este amor ya se ha tornado negro, con mentiras blancas que intentan salvarlo pero no, no es su color. Merecía un entierro honorable con una lágrima recorriendo nuestros cuerpos desnudos, sin caricias comprometedoras. Estaba en la cornisa, a punto de caer cuando tu mano rozó la mía y evitó el quiebre de mis huesos y corazón. ¿Por qué me salvaste? ¿Acaso sos ciega? Cualquiera preferiría morir antes que vivir en un gris campo sin vida y fingir que era canción de fogata.
Nos deseamos y nos tuvimos, tal vez demasiado pronto para unos niños, que después de todo es lo que somos, niños de mente, de alma. Puros, sinceros hasta el límite buscábamos la suciedad para encontrar sólo dolor falso, vacío, falta del otro y exceso de espejos de uno mismo. ¿Dónde están los cigarrillos que nunca fumaremos dedicándolos a nuestra distancia? ¿La luna, el olor a noche, las luces de la ciudad que nunca más sentiremos en nuestros rostros juntos? Imagino un acorde para describir este momento, sería grave y distorsionado, tan solitariamente instrumental. Así lo imagino, como te imagino a mi lado, hasta que me doy cuenta que no, sí estamos juntos en mi cama, simplemente te noto invisible, o ni siquiera te noto. Podrías dejar de respirar y nada cambiaría, pues estarías falleciendo en otra habitación, otra dimensión.
Hoy me siento pétalo que mata a la flor, por querernos dejamos de amarnos. Las nubes dejaron salir al sol, pero me quema la piel. Ya no hay espíritus, se han ido y me siento solo. Cayó mi velo de felicidad, jamás podré levantarlo de nuevo. Tu mano también estaba dentro de la mortaja, supongo que eso es lo que más me dolió. Ni la falta de pasión, ni la apatía de después del sexo, ni siquiera el engaño. Era la conciencia del engaño, el deseo de mentiras, de vivir muriendo.
Todo esto me ha hecho volverme loco, ahora no soporto tu presencia y la de nadie más, no sea que vaya a encontrar más velos porque terminaría por ahorcarme con uno. El sueño fue bueno mientras duró, pero la música terminó, la banda ya se fue. Sólo quedás vos, muerta en mi mente y dormida en el mundo.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Todas mis guitarras

Todas mis guitarras son mías
Algunas ríen, otras miran
Muchas veces son cuerdas de sonido
Cantan colores y agujerean mentes

Todas mis guitarras son ricas
Tienen casas en la costa y sabor a vainilla
El mundo entra en su ego
A veces olvido que son guitarras

Todas mis guitarras son tibias
Caminan abrazando sonrisas
Brillan de sol y de luna
Giran alrededor de sí mismas

Todas mis guitarras son genias
Matan rostros y crean almas
Edifican ciudades con conflictos existenciales
Oh, ahora quiero tocar la guitarra musical

martes, 17 de agosto de 2010

Te sentí

Te vi y me largué a llorar
Te lloré y me largué a mirar
Te largué y vi otros llantos
Otras almas que aman y sufren
Más espejos reflejando nada
Ambicionando seres, queriendo ser
La pluralidad del amor
La soledad a la que todos estamos atados
Una unión fantasmal de extraños
Que por no estar solos se conocen
Y se olvidan
Y se repiten
Y se sublevan
Surcan el mar de la melancolía
Lleno de lágrimas de ex dolor
Ahora se nada tranquilidad
Ayer fue algo mi amor
Hoy es un recuerdo del pájaro que se voló

jueves, 12 de agosto de 2010

Prisión Libre

La suerte le había llegado. Su ex vida lo abandonaba lentamente, o acaso de manera fugaz. Sucedió sin querer, los pensamientos desembocaron en ese extremo por cosas del azar. Que el vacío espiritual, que el alquiler estaba muy caro, que la realidad no existía, o no existía el existir. Hasta ese momento había sobrevivido con ironías poéticas, con dioses, con suaves mentiras sordas que lo miran a uno y lo dejan dormir. Despertar y ver que somos ciegos, absolutamente todos, que todos eran él y él no era nada. No podía ni siquiera desesperar, por más que quisiera. Sólo podía desaparecer poco a poco, entendiendo su vacío. ¿"Su" vacío? el vacío. Alejándose de la falsa verdad sin moraleja, gritando una y otra vez que una rosa es una rosa es una rosa es una rosa y lloraba, porque no sabía ni qué era una rosa ya. Tampoco sabía qué era la letra S, o cómo hacían las madres para enterarse de todo. Retomando pensamientos, cambiando de tema, porque ahora recordaba su infancia cuando su madre le hizo confesar que tenía novia, pero no, era mentira, no había ninguna Julieta, ni una Micaela años después.
Esas nimiedades, que hace un segundo resultaban un olvido que nunca fue, lo hicieron regresar, revivir si se quiere. No lo podía creer; estar tan cerca y volver, estaba lo suficientemente decepcionado como para intentarlo de nuevo, pero no. No servía si se creaba, eso era lo único en el mundo que no podía ser creado, debía fluir, como el pájaro fluye en el aire.
Se había burlado de él, dios lo había hecho, pero él lo era. Un dios que podía hacer cualquier cosa menos engullirse a sí mismo, y esto le daba rabia. Tal fue su dolor que rompió en llanto, odiaba ser libre en su prisión, estar apresado en un campo verde eterno, donde la brisa primvaeral le hacía sonar las cadenas oxidadas.
Desapareció por un instante, y toda su vida fue eso. El resto era un grito seco de máquina, era felicidad sin fin, la realidad más larga e irreal que se había realizado.
Apareció por un instante, y eso fue toda su vida.

martes, 27 de julio de 2010

El Subte del Amor

En invierno el frío contrasta horriblemente con el cambio de temperatura en lugares cerrados, sobretodo ese conjunto de calor corporal en los subtes. Por eso al subir es hermoso el contacto que nos libera del tiritar y de los dedos duros, pero al cabo de unos minutos se maldice el sofocante encierro. Igual no importa mi opinión de los subtes, mientras sean el transporte más rápido los tomaré. En hora pico y con la mochila pesando, los tomaré.
Siempre lo primero que hago es buscar un lugar, si es en un rincón mejor, de donde agarrarme, después miro a la gente a mi alrededor, como si me fuera a encontrar a alguien conocido, obviamente nunca sucede. Una vez me hube asentado, le empiezo a prestar más atención a la música del celular, casi sin sentido porque el ruido del subte tapa todos los demás. Aunque ahora que lo recuerdo, el episodio que voy a relatar fue un día que no estaba escuchando música, quizá por falta de batería.
Está de más decir que pasó en un subte en hora pico. Como de costumbre encontré una bonita chica a la que admirar y crearnos un romance imaginario para olvidarlo en el camino a casa. Tenía ojos azules y más edad que yo, lo que hacía la historia más interesante. Subió cuando yo ya había milagrosamente encontrado un asiento y en Acoyte, como había bajado más gente de lo normal por alguna razón, nuestras miradas se encontraron, era raro que alguien me contestara la mirada, especialmente alguien más grande.
En Primera Junta se subió un hombre en compañía de quienes posiblemente serían sus dos hijos. Su pelo blanco le hacía aparentar más edad de la que debía tener. Hablaban fuerte, como si todo el subte fuera suyo, y lo era, ya que el resto miraba al frente como zombie, escuchaba música, o la conversación de los recién llegados. La chica y yo apartamos la mirada del otro para formar parte del tercer grupo.
Era interesante, el canoso hablaba y cuando realmente me había puesto a escuchar sus palabras me estremecí al oírlo presumir de su nueva pistola de U$S6000. Sin poder contenerme, salté de mi asiento y enfurecido le grité "¡¡¡Asesino!!!".
Lo que pasaría después era evidente; mientras el hombre palpaba su cinturón mireé a la mujer y le pregunté si habría tenido oportunidad. Asintió lentamente temblando cuando yo recibía el plomo en mi estómago.
Me enteré que ella se había encargado de llevarme al hospital, pagarlo y cuidar de mí. Nunca más la volví a ver, ni oí hablar sobre ella.

martes, 20 de julio de 2010

Hombre Pájaro

Dulce pájaro,
Que ves de arriba hasta los sueños
Descansa frío
En mi mente de febrero

Hombre pájaro
Ven y salta al desierto
Muerde polvo
¡Es el polvo de la realidad!

Sé que nunca existes bello pájaro
Sé que morirás antes de nacer
Busco las palabras que te salven
En lo más profundo de mi ser

Razón de vida
Se pervierte en la mentira
Oscura y lisa
Tan bonita como el dolor

Pero está aquí mi gran pájaro
Me permite ver amanecer
Canta en el día y el ocaso
¡Da las fuerzas para renacer!

Un humano
Con el alma en otra parte
Encuentra pájaros
Para que sepan guiarte

Ven al campo
Tu regreso a la tierra
Tan imperfecta
¡Para nunca decir adiós!